Luis

La primera vez que escuché hablar del GMAT fue en julio de 2008, cuando me planteé por primera vez realizar un MBA. Supe entonces que el acceso a cualquier Escuela de Negocios de prestigio pasaba por obtener una nota de GMAT elevada, lo que si bien no es condición sine qua non para ser admitido, sirve como orientación para los respectivos Departamentos de Admisiones.

En septiembre, con las pilas bien cargadas después de las vacaciones, me dejé caer por Tecnicas Lingüísticas Aplicadas con la intención de saber un poco más sobre el funcionamiento del examen, los timings para prepararse, las fórmulas de curso que ofrecen, etc.

Lo primero que hice fue un placement test, que me permitió hacerme a la idea de a qué me enfrentaba. Lo que desconocía es que se trata de un examen adaptativo, que partiendo de una pregunta de nivel medio, va seleccionando cuestiones de mayor o menor dificultad en función de las respuestas precedentes.

Tras mi primer contacto con el equipo de TLA, me di cuenta de que la preparación de ingreso en un MBA requiere una dedicación mucho mayor a lo que suponía, y que tiene el GMAT como punto indiscutible de partida.

Una vez tomada la decisión de dejarme aconsejar y guiar en este particular entorno en el que pasas del completo desconocimiento a la inmersión plena, me encontré con dos profesores de dilatada experiencia que nos fueron guiando a lo largo del temario con clases amenas a la vez que mano firme. Su claro enfoque a la obtención de resultados y la explicación de técnicas para acotar el examen resultó clave a la hora de afrontar con garantías de éxito un examen cuya preparación en solitario requiere mucho más de los tres meses que proponen en algunos casos.

A todos vosotros muchas gracias por vuestra amabilidad y dedicación y ánimos en vuestra misión de colaborar en la formación de los directivos del mañana,

Luis

GMAT 700